Evitar la corrosión galvánica es esencial porque puede causar daño estructural y funcional en componentes metálicos, debilitando materiales, afectando la integridad de estructuras y equipos. Además, puede comprometer la seguridad y durabilidad de objetos esenciales en la construcción, la industria y el transporte. Prevenir este fenómeno es clave para preservar la eficiencia y vida útil de los materiales metálicos.
¿Qué es la corrosión galvánica?
Conceptos Fundamentales
Ánodo: Potencial más negativo
Cátodo: Potencial menos negativo
Corrosión: Tendencia de un material a buscar su forma de mayor estabilidad (menor energía interna)
Potencial de electrodo: Fuerza electromotriz de una célula construida por dos electrodos.
Electrolito: Sustancia que contiene iones libres y actúa como conductor eléctrico. Por ejemplo: Agua.
Par galvánico: Célula corrosiva formada cuando dos metales diferentes se separan por un electrolito, o la corrosión producida por este efecto.
¿Por qué se produce la corrosión galvánica?
La corrosión galvánica es un proceso electroquímico en el que un metal se corroe cuando está en contacto eléctrico con otro metal diferente en presencia de un electrolito.
Para entenderlo mejor, la corrosión galvánica es la transferencia de electrones entre dos metales diferentes cuando están tocándose y hay agua (humedad) alrededor. Uno de los metales se "sacrifica" y se corroe, liberando electrones al metal con un potencial electroquímico más alto.
Esto sucede porque se crea una especie de corriente eléctrica entre los dos metales, y uno de ellos termina dañándose. Este proceso crea una especie de “intercambio eléctrico” entre los dos metales, en el par, uno de los metales actúa como “donante” de electrones y el otro como “receptor” de electrones. Por eso, es importante evitar que metales diferentes entren en contacto directo cuando hay humedad, para que no empiece esta "pelea" eléctrica que daña los materiales.
Diferencia máxima de potencial recomendada según las condiciones ambientales
Condiciones ambientales normales (interior o sin control de humedad ni temperatura): 0,25 V
Condiciones ambientales controladas (temperatura y humedad controlada): 0,50 V
Condiciones ambientales agresivas (exterior o ambiente húmedo o salado): 0,15 V