Es importante destacar que la fuerza de compresión debe ser adecuada para garantizar una unión segura y resistente. Si la fuerza de compresión es insuficiente, una carga externa suficientemente elevada podría separar las piezas, lo que resultaría en una unión débil e inestable. Esto podría llevar a roturas prematuras o fallos debido a la pérdida de estanqueidad. Por otro lado, si la fuerza de compresión es excesiva, pueden producirse deformaciones plásticas en las piezas o incluso fisuras, lo que eventualmente resultaría en roturas o fugas. (Ver Fig. 2)
Habitualmente, consideramos las uniones en términos de energía, de manera que una fuerza aplicada a lo largo del tiempo, como ocurre con el par durante el apriete, introduce energía en la unión. Esta energía se almacena en forma de compresión y es la que permite resistir las cargas externas.
Cabe señalar que la transferencia de energía en uniones atornilladas es bastante ineficiente, ya que se pierde mucha energía debido a la fricción de los componentes que se deslizan entre sí. Un control de las condiciones de fricción es importante para poder determinar la compresión final transmitida a la unión.